domingo, 19 de agosto de 2018
EL MOLINO HARINERO DE LA UMBRÍA.
jueves, 26 de diciembre de 2013
jueves, 28 de julio de 2011
El pecio púnico de Mezquitilla.
Es fácil de imaginar la actividad frenética en los embarcaderos cada vez que una nave cargada de mercancías llegaba al enclave, y el ir y venir de estas. Hace unos 2500 años, una de estas embarcaciones cargada de ánforas y otros enseres, naufragó muy cerca de nuestra costa y fue a depositar su casco con su cargamento a unos 32 metros de profundidad, en las proximidades de la desembocadura del río de Algarrobo donde quedó oculta durante siglos.
En 1986 un grupo de arqueólogos subacuáticos dieron con los restos del pecio que había sufrido los devastadores efectos del expolio y de las redes de pesca de arrastre, consiguiendo recuperar los restos de cinco ánforas que se encontraban dispersas por la zona.
Hasta el día de hoy, el pecio de Mezquitilla es un gran desconocido para todos y desde junio de 2009 forma parte del CGPHA como Bien de Interés Cultural con la tipología de Zona Arqueológica
martes, 19 de julio de 2011
LA ERMITA DE SAN SEBASTIÁN.

Situada el la loma del Egido y rodeada por un coqueto jardín de estilo francés, se alza nuestra ermita de San Sebastián, patrón de Algarrobo. Se construyó en 1976 para sustituir a su predecesora del siglo XVII, que se encontraba en estado ruinoso y se situaba muy próxima a la actual plazoleta de la gloria, a unos 150 metros distante de la actual.
Fielmente reproducida tomando como modelo a la anterior, se levanta sobre planta de cruz latina. Consta de una nave principal y un transepto corto. En el crucero se sitúa una cúpula semiesférica, apoyada sobre cuatro arcos torales de medio punto. Sobre la cubierta del crucero se erige una pequeña torrecilla cúbica con tejado en forma de pirámide cuadrangular rematada con una veleta. Su fachada esta compuesta por una gran puerta con arco de medio punto y flanqueada por un par de pilastras imitando a gráciles contrafuertes. Coronando dicha fachada se encuentra una espadaña de frontón triangular que alberga una campana que cada 20 de enero con su incesante repicar anuncia la llegada del patrón a su templo.
El interior, carente de ornamentos, es muy diáfano y luminoso gracias a los esbeltos ventanales de la nave principal y los situados en los extremos del transepto. Centrada en la pared del altar, se encuentra una hornacina que alberga la imagen de San Sebastián.

La antigua ermita poseía una armadura de madera de par e hilera en la nave central y transepto, y octogonal sobre trompas en la del crucero. La espadaña poseía un frontón curvo y encima de la puerta de ingreso se podía observar un arco elíptico ciego de carácter ornamental al igual que una falsa imposta situada más arriba.
miércoles, 13 de julio de 2011
LA IGLESIA DE SANTA ANA.
Posee dos camarines abiertos de crucero, uno situado a la izquierda del presbiterio y otro en la pared lateral de la nave derecha con yeserías de estilo barroco. Poseía un gran retablo también barroco, de características antequeranas, que fue destruido durante la guerra civil, al igual que las imágenes de culto. De las que desaparecieron cabe destacar la de un Nazareno de la escuela de Montañés con cabello natural.
El actual Jesús Nazareno es de mediados del siglo XX (1941) y fue esculpido por el imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci; también se venera una imagen de la Inmaculada en madera, de escuela granadina, del siglo XVIII. Expuesta al culto, existe también otra Inmaculada, de pequeña estatura, realizada en madera policromada del siglo XVII y atribuida a Alonso de Mena. Podemos destacar también una imagen de vestir de la Virgen de los Dolores datada del siglo XVIII ó XIX (aunque un posterior estudio para su restauración sitúa su origen posiblemente en el siglo XVI, pese a que su datación se establezca dos o tres siglos después por las numerosas modificaciones que al parecer ha sufrido según las épocas), de hecho existen documentos del siglo XVI que ya hablan de un camarín destinado a albergarla.
sábado, 16 de abril de 2011
El yacimiento púnico de la Pancha II
jueves, 30 de diciembre de 2010
El yacimiento de La Pancha 1
El yacimiento de La Pancha 1 se encuentra a unos 50 metros al oeste de la torre derecha y se extiende por todo el área cercana a ella. Comprende una fase de ocupación fenicia como consecuencia seguramente de la expansión industrial de Morro de Mezquitilla a finales del siglo VII a.C. Una de las actividades principales de este centro fue sin duda la producción de cerámicas.
Tras un periodo de abandono, el enclave se vuelve a urbanizar en época alto-imperial siendo sus principales económicas, la agricultura y la pesca, destacando como un centro manufacturero de los productos de la mar.
Las primeras noticias de este yacimiento se remontan a 1990 con motivo de unas prospecciones arqueológicas superficiales de urgencia llevadas a cabo en el término municipal de Algarrobo, donde se recuperaron multitud de restos cerámicos pertenecientes a época fenicio-púnica y al alto imperio romano.
No es hasta septiembre de 2003 cuando por motivos de unas obras de cimentación aparecen restos de muros e infinidad de fragmentos cerámicos, en su mayoría fenicios.
Tras la detención de las obras, meses después comenzaron los sondeos arqueológicos en el solar afectado del que solo se pudo excavar algo menos de una cuarta parte de los 3000 metros cuadrados que ocupaba la parcela. El resto había sido destruido tras los removimientos efectuados por las excavadoras.
Tras la campaña de sondeos que ocupó cuatro meses se dejó al descubierto varias estructuras pertenecientes a distintos niveles de ocupación y una cantidad importante de material cerámico.
El yacimiento de La Pancha 1 comprende 4 fases constructivas:
La primera y más antigua corresponde con restos de muros y pavimentos de guijarros muy deteriorados relacionados con estancias o habitaciones que datan de finales del siglo VII y principios del VI a.C. Asociadas a ellas se documentan platos de barniz rojo, lucernas y restos de ánforas tipo Trayamar 1 (T-1)
La fase constructiva II, vinculada al siglo VI a.C., consta de muros pertenecientes a estancias y un almacén, dotados de un finísimo pavimento de guijarros del río y lascas planas de pizarra. En dicho almacén se documentó un importante elenco de ánforas T-1 que quedaron in situ tras un derrumbe. Al sur existió un vertedero de piezas cerámicas, muchas de ellas con defecto de cocción, lo cual indica la presencia de un alfar en las inmediaciones.
La fase constructiva III coincide con el último periodo de asentamiento fenicio en la Pancha 1, finales del S. VI a.C. y corresponde con escasos restos de muros muy deteriorados a causa de la ocupación de la fase posterior.
La fase constructiva IV se inicia tras un largo abandono del lugar de casi cinco siglos, ya en época del alto imperio romano (Siglos I-II d.C.). A ella se le asigna un gran muro de mampuestos que sirvió de lindero al sur, una fosa con restos cerámicos y de cenizas; y restos de cimentaciones muy deterioradas por las acciones agrícolas posteriores. Asociada a esta fase cabe destacar la presencia de Terras Sigillatas Hispánicas, un gran dolia romano, restos de ánforas salsarias tipo Dressell y restos de anzuelos y pesas de plomo para redes.
En la actualidad, el yacimiento de La Pancha 1 se encuentra enterrado y protegido bajo un edificio próximo a la torre derecha, por lo que no se puede visitar.






